No es por proteger a las mujeres, es para legalizar el aborto sin decirlo
Muchos dominicanos han centrado su atención en el polémico artículo 135 del nuevo Código Penal, que busca tipificar como violación toda relación sexual no consentida, incluso dentro del matrimonio. A primera vista, la propuesta parece un avance en la protección de derechos, pero si se analiza con más detenimiento, queda claro que esta medida no es aislada ni inocente: forma parte de una estrategia legal cuidadosamente diseñada para introducir, por la puerta de atrás, la legalización del aborto en la República Dominicana.
No es casualidad que el artículo 135 llegue en un momento en que sectores ideológicos insisten en introducir las tres causales del aborto en el debate legislativo. Uno de esos supuestos es precisamente la violación. Si ahora cualquier mujer casada puede alegar que su esposo tuvo sexo con ella sin consentimiento, entonces se abre un terreno fértil para justificar abortos con base en una figura legal manipulable y difícil de probar o refutar.
Este patrón no es nuevo. Ya antes se utilizó una táctica similar: tipificar toda relación sexual con menores como violación, incluso cuando hay consentimiento mutuo entre adolescentes. Ahora, se quiere replicar el mismo esquema con el matrimonio, transformando lo que antes se resolvía mediante el diálogo, el divorcio o la terapia, en una cuestión penal severa, con penas de hasta 20 años. Es decir, se está construyendo una matriz legal donde la figura de la «violación» se estira hasta volverse un comodín.
Esto no busca justicia, busca crear las condiciones para que cualquier embarazo no deseado pueda ser alegado como producto de una “violación”, aún dentro de relaciones conyugales normales pero conflictivas. De aprobarse esta norma, el siguiente paso será permitir abortos legales sin que exista una violación real, solo con una denuncia, una declaración o un vacío legal.
Nos encontramos frente a una guerra cultural disfrazada de legislación. Quieren imponer agendas extranjeras, erosionar los fundamentos del matrimonio, y socavar valores esenciales de nuestra sociedad. Y lo más grave: lo hacen usando el dolor legítimo de víctimas reales para justificar una arquitectura legal ideológica, con consecuencias profundas para todos.
Es hora de abrir los ojos y entender que el artículo 135 no es solo un “error técnico”. Es un paso medido dentro de una estrategia mayor. Si no se detiene ahora, mañana tendremos leyes que permitirán abortar con base en simples interpretaciones o emociones, sin garantías judiciales, sin pruebas, sin verdad.
Solo falta aprobar la causal de la violación para el Estado Dominicano empiece a financiar la práctica de abortos en clínicas y hospitales como método anticonceptivo. Eso está a tiro de Hit
Edgar Caraballo
Ingeniero Electromecánico
