Doña Lina fue una española que vino a cocinarle a Rafael Leónidas Trujillo, porque éste se enamoró de un cocido que comió donde el general español Franco, que ella había preparado. Pero María Martínez, esposa del jefe desconocía de su existencia en su casa y un día la canceló.

Agradecido con ella, Trujillo le regaló 25 mil pesos, en esa época (1954) mucho dinero, que le sirvió para poner su propio negocio.

Fue entonces cuando Lina instaló una churrasquería y una cafetería. Al pasar del tiempo fue ampliando el establecimiento, para más tarde convertirse en un restaurante de comida española.

Este, incluso llegó a figurar en la prensa estadounidense como uno de los mejores 50 restaurantes del mundo.

Luego Doña Lina se trasladó a la avenida Máximo Gómez y abrió otro restaurante donde está el hotel Barceló Santo Domingo hasta hace poco hotel Lina.

El restaurante de Doña Lina era nada mas y nada menos que El Cantábrico.

Por Héctor Julio Peña

Editor 849 Noticias

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