La corrupción no es un fenómeno exclusivo de un país, una ideología o una etapa histórica. Es inherente a la condición humana. El impulso de obtener ventajas indebidas ha estado presente en todas las sociedades y se manifiesta en todos los espacios: gobiernos, fuerzas armadas, sistemas de salud, empresas privadas e incluso en instituciones sin fines de lucro, tanto en países desarrollados como en aquellos en vías de desarrollo.
Pretender que la corrupción puede erradicarse por completo es una ilusión. La verdadera discusión, la que sí resulta seria y responsable, no es si existe o no corrupción, sino cómo el Estado y sus instituciones reaccionan frente a ella.
Los países con menores niveles de corrupción no lo son porque sus ciudadanos sean moralmente superiores o intrínsecamente más honestos. Lo son porque cuentan con instituciones sólidas, independientes y funcionales; porque existen mecanismos de control que operan sin interferencias y porque quien incurre en actos de corrupción enfrenta consecuencias reales, sin importar su apellido, su poder o su cercanía al gobierno de turno.
Ahí radica la diferencia esencial entre el actual gobierno del Partido Revolucionario Moderno (PRM) y las gestiones anteriores del Partido de la Liberación Dominicana (PLD). Mientras en el pasado la impunidad fue norma y la protección política escudo, hoy se ha establecido una línea clara: la corrupción no será tolerada.
El PRM no ha prometido convertir a la República Dominicana en un paraíso terrenal ni en un “jardín del Edén”. Ha prometido algo más realista y, sobre todo, más trascendente para la democracia: que quien meta la mano, responda ante la justicia. Y los hechos demuestran que esa promesa se está cumpliendo.
Procesos judiciales en marcha, funcionarios investigados y una Procuraduría que actúa sin órdenes del poder político son señales inequívocas de un cambio de paradigma. No se trata de negar la existencia del problema, sino de enfrentarlo con firmeza.
¡Cero impunidad, Eso es el Cambio!
Ing. Edgar Carballo
Miembro Fundador del PRM
