En los últimos días han circulado en distintos espacios de opinión y redes sociales comentarios sobre posibles aspiraciones del coronel Gerson Ramírez, actual intendente del Cuerpo de Bomberos de San Gregorio de Nigua, a presidir la Unión Nacional de Bomberos (UNABOM). Aunque hasta el momento no existe confirmación ni desmentido oficial, el solo hecho de que su nombre figure en este debate nacional invita a una reflexión necesaria sobre el presente y el futuro de la institución que agrupa a los bomberos del país.

UNABOM, creada mediante el Decreto 316-06, tiene la alta responsabilidad de coordinar, articular y fortalecer a los distintos cuerpos de bomberos de la República Dominicana. Esa misión exige liderazgo, visión estratégica y, sobre todo, conocimiento real del trabajo operativo que se realiza en las calles, comunidades e industrias del país.

En ese contexto, el coronel Gerson Ramírez representa un perfil que no puede pasar desapercibido. Con más de 20 años de servicio ininterrumpido, su trayectoria ha estado marcada por la acción directa y la toma de decisiones en escenarios de alta complejidad. Su participación como responsable del manejo de las operaciones de rescate durante la explosión de San Cristóbal, uno de los eventos más trágicos y desafiantes en la historia reciente del país, así como su intervención en el rescate en la Mina de Nigua y en el operativo Jet Set, son ejemplos claros de un oficial que no dirige desde la distancia, sino desde el terreno.

Actualmente, además de fungir como intendente en Nigua, el coronel Ramírez se desempeña como Director Ejecutivo de la UNABOM, lo que le otorga un conocimiento interno profundo de la estructura, los retos y las debilidades del organismo. Esto representa una ventaja significativa: no se trata de alguien que tendría que aprender desde cero, sino de un líder que ya conoce la institución desde dentro.

Más allá de la experiencia, uno de los elementos más relevantes de este debate es la necesidad de renovación. La clase bomberil dominicana enfrenta nuevos desafíos: crecimiento urbano acelerado, riesgos industriales, eventos climáticos extremos y mayores exigencias de profesionalización. En ese escenario, resulta oportuno abrir paso a sangre nueva, a un liderazgo joven pero probado, con energía, formación y apertura a ideas innovadoras que fortalezcan la capacitación, la coordinación interinstitucional y la dignificación del bombero.

La juventud, cuando va acompañada de preparación y experiencia real, no es una debilidad, sino una fortaleza. Y el coronel Ramírez encarna ese equilibrio entre trayectoria, capacidad operativa y visión de futuro.

La presidencia de UNABOM no debe verse solo como un cargo, sino como una oportunidad para relanzar la institución, fortalecer la unidad del sector bomberil y apostar por una gestión más dinámica y cercana a las realidades de cada cuerpo de bomberos del país.

Mientras se esperan pronunciamientos oficiales, el debate es sano y necesario. Y en ese debate, muchos dentro y fuera de la institución coinciden en que Gerson Ramírez representa una opción seria, preparada y alineada con las necesidades actuales de la clase bomberil dominicana.

El futuro de UNABOM exige liderazgo con acción, visión y compromiso. Perfiles como el del coronel Ramírez demuestran que esa combinación es posible.

Por Héctor Julio Peña

Editor 849 Noticias

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