Hace varias semanas hablamos sobre un junte de ex presidentes , haciendo referencia a la invitación que le hiciera el Sr. Presidente de la Republica Luis Abinader a los ex presidentes Hipólito Mejía, Leonel Fernández y Danilo Medina…. Pues el día llegó y el junte se dio.
Este encuentro entre el presidente Luis Abinader y los expresidentes para tratar la crisis haitiana fue, sin duda, un gesto importante.
Más allá del simbolismo político, representa un paso importante hacia la madurez institucional. Ver a los líderes que han manejado el destino de este país durante las últimas décadas dejando de lado sus diferencias y sentándose a hablar con seriedad, da una señal clara: lo que está pasando en Haití ya no es un problema de un gobierno, es un desafío de toda la nación.



En dicha reunión se acordaron varios puntos para ser debatidos en mesas de trabajo, entre los cuáles están:
Conformar un espacio de trabajo conjunto para crear una política nacional sobre Haití.
Esto es clave. Porque si algo ha hecho falta en todos estos años es justamente eso: una política de Estado, no una reacción improvisada cada vez que la crisis del vecino se nos cuela por la frontera.
También se anunció la convocatoria formal al Consejo Económico y Social (CES), lo que abre la puerta para que la sociedad civil y los empresarios digan presente. Ya basta de dejar el tema migratorio en manos de militares o políticos de turno. Esto necesita cabeza fría, visión de futuro y participación plural.
Un punto que vale destacar es el compromiso de entregar informes periódicos a los expresidentes sobre la seguridad nacional y el desarrollo de la situación. Eso habla de continuidad, de vigilancia mutua, de que no se puede jugar a la política mientras el país está en riesgo.
Además, se acordó discutir y promover una política exterior unificada. Eso, aunque suene diplomático, es más importante de lo que parece. Porque mientras aquí nos debatimos entre quién tiene la culpa, la comunidad internacional ha dejado sola a República Dominicana frente a una crisis que no creó.
Y quizás el punto más aplaudido por muchos dominicanos: el respaldo a las repatriaciones de los haitianos en situación migratoria irregular. No se trata de xenofobia ni de odio. Se trata de orden, de legalidad y de proteger los derechos de quienes sí cumplen las reglas.
Este país no puede seguir absorbiendo solo una crisis humanitaria sin que nadie le tienda la mano.
Ahora bien, con todo lo positivo que representa este encuentro, si esta mesa de diálogo no produce resultados concretos y sostenibles, será una decepción más.
El país necesita soluciones reales. Porque el problema migratorio no nació ayer, y la verdad es que todos los que se sentaron en esa mesa han tenido su parte de responsabilidad.
Esta reunión puede ser el punto de partida de una política de Estado firme, humana y coherente. No basta con cerrar la frontera unos días o hacer redadas simbólicas. Necesitamos decisiones a largo plazo, con voluntad y visión de país.
En estos puntos tocados en la reunión hacemos las siguientes recomendaciones:
1. Continuar con el fortalecimiento de la frontera con tecnología y presencia real del Estado.
No hablamos solo de militares, sino de instituciones públicas que ofrezcan alternativas a quienes viven del contrabando y la ilegalidad.
2. Aplicar con firmeza y transparencia las leyes migratorias vigentes.
No se trata de discriminar, sino de ordenar. El que esté legal, que tenga derechos; el que no, que siga los canales establecidos o sea repatriado.
3. Coordinar una sola voz ante la comunidad internacional.
República Dominicana no puede seguir cargando sola con una crisis que no provocó. Si esos cuatro líderes tienen fuerza, que la usen para presionar a Estados Unidos y la ONU y otros actores a actuar en Haití. No con discursos, sino con recursos y presencia real.
4. Controlar el uso de mano de obra ilegal.
No puede haber empresarios, contratistas ni políticos que hablen de soberanía mientras emplean inmigrantes ilegales porque les sale más barato. Esa hipocresía también hay que pararla.
La crisis de Haití no se va a resolver mañana, pero nos toca a nosotros decidir si queremos que se nos lleve por delante, o si nos vamos a preparar para resistir y proteger lo que es nuestro.
Lenin Bolivar Montero Solano
Psicólogo Industrial y Escolar
