Un análisis más profundo es necesario
La oposición sufrió una dura derrota en las recién pasadas elecciones municipales de este 18 de febrero, ¿Qué factores explican este resultado? Algunos analistas tendenciados señalan que la abstención y la falta de recursos fueron determinantes, pero ¿es suficiente esta explicación?Cuando un partido político pierde unas elecciones, es natural que busque las razones de su fracaso. Sin embargo, no es justo ni acertado culpar solamente a los que no acudieron a las urnas. Esa actitud es una forma de eludir la responsabilidad y de ignorar otros factores importantes.
Los partidos políticos tienen el deber y la obligación de convencer a los ciudadanos de que voten por ellos. Para ello, deben diseñar una campaña efectiva que transmita su propuesta, movilice a sus simpatizantes y atraiga a los indecisos. Si no lo logran, es en parte porque su campaña fue deficiente. En una democracia, los partidos se enfrentan a una competencia constante, y los que pierden deben aceptar que su rival pudo haber sido más exitoso en movilizar a su electorado o en captar nuevos votos.
¿La abstención fue alta, pero no solo afectó a la oposición?
La participación electoral es un factor clave. No obstante, no se puede suponer que los que no votaron habrían respaldado al partido perdedor. Muchos pueden haber estado insatisfechos con todas las alternativas o simplemente no haberse sentido motivados para participar, otros pudieron asumir saber los resultados de las elecciones y entendieron no era necesario su voto o que su voto no cambiaría su proyección.Culpar solo a los que no votaron es simplificar demasiado una situación compleja y no asumir la responsabilidad de su propia campaña y estrategia.
Los resultados electorales son el producto de una combinación de factores, y los partidos políticos deben asumir la responsabilidad de su rendimiento en lugar de buscar culpables. Solo mediante una reflexión honesta y una mejora continua podrán recuperarse de una derrota electoral y fortalecer su posición en el futuro.
La Falta de recursos.
La falta de recursos tampoco es un argumento. Según la Ley 33-18, el 80 % del fondo partidario se reparte entre los partidos que obtuvieron más del 5 % de los votos válidos, lo que beneficia a los cuatro partidos mayoritarios: PRM, PLD, FP y PRD. Estos partidos recibieron cada uno más de 500 millones de pesos este año, mientras que los otros siete partidos minoritarios recibieron cada uno menos de 50 millones. Es decir, que la oposición acumulo 75% del 80% de los fondos destinados por ley. Que la oposición no haya podido captar fondos, a través de empresarios o aportaciones solidarias, es un reconocimiento a su incompetencia y a la falta de confianza en sus propuestas y sus candidatos.
En definitiva, la falta de recursos no es una causa insuperable para la oposición, sino un efecto de su debilidad política. La oposición no ha logrado construir una propuesta alternativa al oficialismo, ni una unidad programática y estratégica entre sus distintas fuerzas. La oposición se ha mostrado fragmentada, dispersa y contradictoria, sin una visión clara de país ni un liderazgo creíble, “una alianza rara” como dijo alguien.
Finalmente, culpar exclusivamente a quienes no votaron es un pretexto que busca evadir la verdadera responsabilidad; una campaña opositora sin propuestas, un partido desacreditado, un liderazgo desacreditado, percepción de hipocresía por parte de los electores, entre otras. Además de que recibieron una parte significativa de los recursos que les toca los partidos por ley, lo que indica que la falta de financiamiento no es una excusa válida. Más bien, es un reflejo de su debilidad política y su incapacidad para presentar una propuesta alternativa coherente y unificada.
En última instancia, la derrota de la oposición encuentra su origen en el respaldo mayoritario de los dominicanos a la gestión del presidente Luis Abinader. La confianza y apoyo de la población hacia las políticas y acciones implementadas por el presidente han sido determinantes en los resultados electorales.
Ing. Edgar Caraballo