Washington / Estambul — El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, aseguró este viernes que Irán quiere “llegar a un acuerdo” para evitar una posible acción militar estadounidense, luego de que Teherán expresara su disposición a reanudar el diálogo, aunque sin negociar sus capacidades defensivas y balísticas.
“Puedo decir esto: quieren llegar a un acuerdo”, afirmó Trump ante periodistas en la Casa Blanca. El mandatario confirmó que ha dado a Irán un plazo para iniciar conversaciones sobre sus programas nuclear y de misiles, aunque evitó precisar fechas. “Tenemos una gran armada, flotilla, llámalo como quieras, dirigiéndose ahora mismo hacia Irán”, agregó, en referencia al despliegue de un grupo de portaaviones estadounidenses en la región.
Trump señaló que su administración espera resolver la crisis mediante la diplomacia, pero advirtió que, de no lograrse un acuerdo, “ya veremos qué pasa”. Como indicio de la disposición iraní a negociar, mencionó lo que describió como una decisión de Teherán de detener las ejecuciones de manifestantes, en medio de una represión que, según organizaciones de derechos humanos, ha dejado más de 6,000 muertos.
Las declaraciones se producen en un contexto de alta tensión entre ambos países, tras semanas de protestas internas en Irán y el incremento de amenazas cruzadas. Un día antes, Trump había expresado su deseo de evitar una confrontación militar directa.
Sin embargo, el canciller iraní, Abás Araqchi, reiteró este viernes que las capacidades defensivas y los misiles de su país “nunca” estarán sobre la mesa de negociación. Desde Estambul, donde se reunió con su homólogo turco Hakan Fidan, Araqchi sostuvo que Irán está dispuesto a retomar las negociaciones nucleares con Washington solo si se dan “en pie de igualdad”.
“Irán nunca ha buscado armas nucleares”, afirmó el diplomático, aunque subrayó que la seguridad del pueblo iraní “no incumbe a nadie más”. También aclaró que, por el momento, no hay ningún encuentro programado con autoridades estadounidenses.
La tensión se ve agravada por la decisión de la Unión Europea de incluir a los Guardianes de la Revolución Islámica en su lista de organizaciones terroristas y por el despliegue militar estadounidense en Oriente Medio, lo que ha generado preocupación entre los aliados de Washington en la región por una posible desestabilización y un impacto económico negativo.
En paralelo, Ali Larijani, jefe del Consejo Supremo de Seguridad Nacional de Irán, se reunió en Moscú con el presidente ruso Vladimir Putin, en un intento de coordinar posiciones con uno de sus principales aliados. Rusia se ha ofrecido como mediador entre Washington y Teherán.
Turquía, miembro de la OTAN y país fronterizo con Irán, también ha intensificado sus esfuerzos diplomáticos para evitar una escalada militar. El canciller turco instó a Estados Unidos a resistir la presión de Israel para lanzar un ataque contra Irán, advirtiendo que un conflicto podría provocar inestabilidad regional y un nuevo flujo migratorio.
“Esperamos que la administración estadounidense muestre sentido común”, declaró Fidan.
