La administración del expresidente de Estados Unidos, Donald Trump, concedió el permiso presidencial requerido para el desarrollo del cable eléctrico submarino que conectará a Puerto Rico con la República Dominicana, un proyecto energético sin precedentes en el Caribe.
La información fue adelantada por el presidente dominicano, Luis Abinader, y confirmada parcialmente por el presidente de Caribbean Transmission Development Company (CTDC), Rafael Vélez Domínguez, quien explicó que, aunque aún no han recibido la notificación formal del Departamento de Energía de Estados Unidos (DOE), ya cuentan con las comunicaciones de “no objeción” emitidas por los departamentos de Estado y Defensa.
“Nos informaron oficialmente que ya se recibieron las no objeciones del Departamento de Estado y del Departamento de Defensa. Estamos a la espera, en cualquier momento, del permiso presidencial”, expresó Vélez Domínguez, quien también preside la Asociación de Industriales de Puerto Rico.
De acuerdo con informaciones obtenidas, el anuncio público del proyecto se realizará el próximo 17 de febrero en la República Dominicana, en un acto que contará con la presencia del presidente Abinader, la gobernadora de Puerto Rico, Jenniffer González, y representantes del gobierno de Estados Unidos. No obstante, en el portal oficial del DOE, la solicitud de CTDC aún figura como “pendiente”.
El proyecto contempla la instalación de un cable submarino con capacidad para transmitir hasta 700 megavatios de energía en ambas direcciones. En territorio dominicano, la interconexión estaría enlazada a una nueva planta de gas natural que desarrollará CTDC para uso exclusivo del sistema, mientras que en Puerto Rico se conectaría al sistema eléctrico mediante la subestación de Mayagüez.
Una vez concluido el proceso federal, la empresa procederá con la orden de compra de los equipos necesarios, así como con la negociación de acuerdos clave, incluyendo un contrato de compraventa de energía con la Autoridad de Energía Eléctrica de Puerto Rico y el suplidor de combustible para la planta dominicana. También deberán gestionarse permisos adicionales en ambos países, entre ellos la aprobación del Negociado de Energía y el cumplimiento de regulaciones ambientales en Puerto Rico.
CTDC mantiene como meta energizar el cable en enero de 2031. Inicialmente, el proyecto supliría parte de la demanda energética de Puerto Rico, pero a largo plazo también permitiría exportar excedentes de energía solar hacia la República Dominicana.
La inversión estimada asciende a US$2,500 millones, para lo cual la empresa ya sostiene conversaciones con entidades financieras locales e internacionales.
Vélez Domínguez destacó que, aunque Estados Unidos mantiene más de 160 interconexiones eléctricas con Canadá y México, este sería el primer cable eléctrico submarino de carácter internacional en el Caribe, marcando un hito en la integración energética regional.
