Por: Luis Merán
Todos los seres humanos, incluso los animales, hemos nacido de una madre en un acto impuesto por Dios desde el momento de la creación del mundo.
Desde que caemos en sus entrañas y hasta el final de nuestros días, somos el desvelo de las madres.
Nos brindan amor, protección, cariño y hasta nos malcrían en algunos casos buscando lo mejor para nosotros.
Independientemente de que algunas hayan abandonado a sus vástagos, no tenemos el derecho de recriminarlas, porque el solo hecho de traernos al mundo es un gesto de amor.
El día de las Madres es una festividad que se celebra en gran parte del mundo y en diferentes fechas del año, dependiendo del país, cultura y nación en que se celebre.
En nuestro país lo celebramos el último domingo de mayo, otros lo celebran en ese mismo mes pero en días distintos.
Este domingo 26 de mayo celebramos en República Dominicana el día de las madres, único ser sobre la faz de la tierra que se puede comparar con Dios por ser un ente de vida, guardando la distancia.
Si aún la tienes con vida, cuídala, respétala, valórala y bríndale lo mejor de ti. Si no la tienes contigo, honrála, recuérdala como lo más sagrado que Dios te regaló.
Para despedir, les dejo una estrofa del himno a las madres dominicanas, escrito por Trina de Moya, esposa del expresidente Horacio Vásquez, quien gobernó el país desde 1924-1930.
«De ella aprende el niño la sonrisa tierna, el joven la noble, benéfica acción; recuerda el anciano la oración materna y en su alma florece la resignación.»
Felicidades…
