Por: Junior Santos
Alcalde Municipal de Los Alcarrizos, Presidente de la Mancomunidad del Gran Santo Domingo y Ex Secretario General del PRD
El PRM acaba de escoger su alta dirección. Y lo hizo con un mensaje que trasciende los nombres: este partido está obligado a gobernar pensando en el presente, pero también pactando el futuro.
La dirección nacional quedó encabezada por el presidente de la República, Luis Abinader. Su liderazgo garantiza continuidad, estabilidad y visión de Estado. Es la certeza de que el proyecto de nación iniciado en 2020 sigue en marcha.

En la Secretaría General llega Juan Garrigó, un joven dirigente que asume la responsabilidad de aportar equilibrio, renovación y una visión de futuro a la conducción del partido. Su llegada representa también la incorporación de una nueva generación a los espacios de mayor responsabilidad, con el desafío de construir consensos y mantener cohesionada a una organización diversa.

Desde los territorios llega otra voz que hoy necesitamos escuchar: Gloria Reyes. Ella representa el equilibrio que el partido requiere y, al mismo tiempo, la presencia y el liderazgo de la mujer en la más alta dirección del PRM. Su trayectoria expresa el valor de quienes han construido su espacio desde las bases y desde el trabajo político cercano a la gente.

Viene de una comunidad que se ha abierto espacio a pulso. Gloria encarna el empuje y esa historia de peñagolismo que nació en los barrios.
Desde Los Alcarrizos tenemos el deber de demostrar que ese vínculo de cercanía sigue vivo. Que la base no se negocia. Que nuestra punta de lanza debe ser la coherencia y la responsabilidad.
Pero esta nueva dirección tiene una tarea mayor: izar con orgullo las banderas que nos dieron origen: transparencia, trabajo, honestidad, inclusión y servicio.
Esos valores deben guiar a la dirección nacional, a la dirigencia media y a cada comité de base del PRM en cada municipio y seccional del país. Sin ellos, no hay partido.
Es fundamental establecer con claridad: un partido de gobierno no se comporta igual que un partido de oposición. En la oposición se denuncia, se protesta, se demanda.
Desde el gobierno, el dirigente tiene que ser un gestor. Su trabajo es canalizar y gestionar las necesidades de la gente por los canales correspondientes.
El partido está llamado a generar esos espacios de respuesta desde el Estado, vinculando cada acción institucional a la necesidad real del ciudadano. Ahí se mide la utilidad del PRM. Ahí ganamos o perdemos la confianza.
También asume un rol clave el ingeniero Deligne Ascención como vicepresidente ejecutivo. Su reto es mayúsculo: administrar la relación entre gobierno, partido e intereses individuales representados en cada precandidato presidencial.

Esa tríada es difícil de ordenar. Pero es posible si ponemos el proyecto colectivo por encima de los proyectos personales.
Estoy convencido de algo: si fortalecemos los organismos institucionales, si distribuimos la participación de manera equitativa y si en este presente somos capaces de pactar también el futuro, no hay duda: seremos gobierno otra vez.
Podremos entonces prepararnos para un orden donde aprendamos a esperar nuestro momento. Y así darle a la República Dominicana no solo un buen gobierno, sino varias generaciones de buenos presidentes.
El PRM no es de caudillos. El PRM es de proyecto de nación. Este domingo dimos un paso firme en esa dirección.
Junior Santos
Alcalde Municipal de Los Alcarrizos, Presidente de la Mancomunidad del Gran Santo Domingo y Ex Secretario General del PRD
