¿Aspiramos a una Policía Moderna del siglo XXI o los Intocables de los años 30?

ByEdgar Caraballo

Sep 21, 2026

Una Policía eficiente no puede medirse en cadáveres, Una Policía eficiente no es una Policía que mata más delincuentes. Es una Policía que investiga, captura y lleva a los delincuentes ante la justicia.

Porque cualquiera puede ser eficiente si tiene un arma, y el poder de del estado para identifica a alguien como delincuente y la solución termina siendo un cadáver.

Lo preocupante es que, mientras hablamos de una reforma y modernización de la Policía Nacional, las actuaciones del DICRIM parecen inspirarse más en Los Intocables de Elliot Ness que en una Policía moderna del siglo XXI.

Y ahí está la contradicción.

Los Intocables es una película ambientada en el Chicago de los años 30. Casi un siglo después, nuestro aspiracional policial no puede ser parecernos a una fuerza de aquella época, donde el combate contra el crimen se asociaba con grupos armados actuando con amplios márgenes de fuerza.

Una Policía moderna no puede aspirar a parecerse a una película de hace 90 años.

El Estado dominicano tiene Constitución, Ministerio Público, jueces, órdenes judiciales, debido proceso y derechos fundamentales. Esos no son obstáculos para combatir el crimen. Son precisamente los mecanismos que diferencian a un Estado de una fuerza armada que actúa por su cuenta.

Y cuidado con la idea de que “si era delincuente, no importa cómo murió”. Ese razonamiento es peligrosísimo.

La Constitución no dice que los derechos pertenecen solamente a quienes nos caen bien. También protegen al sospechoso, al imputado y hasta al delincuente. Precisamente porque el poder del Estado es muchísimo mayor que el del ciudadano.

Porque cuando una sociedad empieza a aceptar que la Policía puede saltarse las reglas siempre que el muerto tenga mala reputación, lo que estamos haciendo no es fortaleciendo la autoridad: estamos debilitando los límites de esa autoridad.

Hoy es un delincuente.

Mañana puede ser un ciudadano ejemplar, como paso con la pareja de pastores en villa Altagracia y en muchos otros casos.

Y aquí está el verdadero peligro: hoy podemos celebrar que mataron a un delincuente porque creemos que “se lo buscó”. Mañana podemos estar preguntándonos quién controla a los que tienen el arma, quién supervisa sus actuaciones y quién responde cuando se equivocan.

Y entonces quizás descubramos demasiado tarde que la Constitución que permitimos que violaran para castigar a otros era la misma que nos protegía a nosotros.

La República Dominicana necesita una Policía más profesional, más tecnológica, mejor entrenada y sometida a controles institucionales.

No una Policía que aspire a convertirse en Los Intocables.

Porque si después de casi cien años nuestro modelo de eficiencia policial sigue siendo “entrar, disparar y matar”, entonces no estamos modernizando la Policía.

Estamos modernizando los equipos para aplicar una mentalidad del siglo pasado.

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