Una Policía eficiente no puede medirse en cadáveres, Una Policía eficiente no es una Policía que mata más delincuentes. Es una Policía que investiga, captura y lleva a los delincuentes ante la justicia.
Porque cualquiera puede ser eficiente si tiene un arma, y el poder de del estado para identifica a alguien como delincuente y la solución termina siendo un cadáver.
Lo preocupante es que, mientras hablamos de una reforma y modernización de la Policía Nacional, las actuaciones del DICRIM parecen inspirarse más en Los Intocables de Elliot Ness que en una Policía moderna del siglo XXI.
Y ahí está la contradicción.
Los Intocables es una película ambientada en el Chicago de los años 30. Casi un siglo después, nuestro aspiracional policial no puede ser parecernos a una fuerza de aquella época, donde el combate contra el crimen se asociaba con grupos armados actuando con amplios márgenes de fuerza.
Una Policía moderna no puede aspirar a parecerse a una película de hace 90 años.
El Estado dominicano tiene Constitución, Ministerio Público, jueces, órdenes judiciales, debido proceso y derechos fundamentales. Esos no son obstáculos para combatir el crimen. Son precisamente los mecanismos que diferencian a un Estado de una fuerza armada que actúa por su cuenta.
Y cuidado con la idea de que “si era delincuente, no importa cómo murió”. Ese razonamiento es peligrosísimo.
La Constitución no dice que los derechos pertenecen solamente a quienes nos caen bien. También protegen al sospechoso, al imputado y hasta al delincuente. Precisamente porque el poder del Estado es muchísimo mayor que el del ciudadano.
Porque cuando una sociedad empieza a aceptar que la Policía puede saltarse las reglas siempre que el muerto tenga mala reputación, lo que estamos haciendo no es fortaleciendo la autoridad: estamos debilitando los límites de esa autoridad.
Hoy es un delincuente.
Mañana puede ser un ciudadano ejemplar, como paso con la pareja de pastores en villa Altagracia y en muchos otros casos.
Y aquí está el verdadero peligro: hoy podemos celebrar que mataron a un delincuente porque creemos que “se lo buscó”. Mañana podemos estar preguntándonos quién controla a los que tienen el arma, quién supervisa sus actuaciones y quién responde cuando se equivocan.
Y entonces quizás descubramos demasiado tarde que la Constitución que permitimos que violaran para castigar a otros era la misma que nos protegía a nosotros.
La República Dominicana necesita una Policía más profesional, más tecnológica, mejor entrenada y sometida a controles institucionales.
No una Policía que aspire a convertirse en Los Intocables.
Porque si después de casi cien años nuestro modelo de eficiencia policial sigue siendo “entrar, disparar y matar”, entonces no estamos modernizando la Policía.
Estamos modernizando los equipos para aplicar una mentalidad del siglo pasado.

