La provincia Santo Domingo ha tenido dos senadores que representan dos formas completamente distintas de hacer política: Tonty Rutinel y Cristina Lizardo. Uno ocupó la curul durante un solo período (2002-2006); la otra permaneció catorce años consecutivos (2006-2020). Sin embargo, al analizar el legado de ambos, surge una pregunta inevitable: ¿quién dejó una huella más profunda en la provincia?
Tonty Rutinel: una gestión enfocada en transformar el territorio
Hablar de Tonty Rutinel es hablar de uno de los principales impulsores de la organización político-territorial de la provincia Santo Domingo. Su visión estuvo dirigida a acercar el Estado a la gente mediante la descentralización y el fortalecimiento de los gobiernos locales.
Durante su trayectoria legislativa promovió iniciativas para la creación de municipios, distritos municipales y nuevas demarcaciones administrativas, convencido de que el crecimiento poblacional exigía una estructura institucional más eficiente.
Su gestión se caracterizó por impulsar reformas de carácter estructural, muchas de las cuales siguen teniendo impacto en la organización territorial y administrativa de la provincia. Más allá de simpatías políticas, es difícil negar que buena parte del mapa institucional de Santo Domingo lleva la influencia de las iniciativas que defendió durante años.
Cristina Lizardo: una gestión prolongada con un legado discutido
Cristina Lizardo tuvo una ventaja que pocos legisladores han tenido: tres períodos consecutivos como senadora, para un total de catorce años representando a la provincia Santo Domingo.
Además, alcanzó un hecho histórico al convertirse en la primera mujer en presidir el Senado de la República y el Congreso Nacional entre 2014 y 2016, un mérito que forma parte de la historia política dominicana.
No obstante, cuando se revisan los resultados concretos de su gestión como representante de la provincia, el balance genera debate. Entre sus principales iniciativas figuró la creación de los distritos judiciales de Santo Domingo Este, Norte y Oeste, proyecto que no logró convertirse en ley durante sus catorce años como senadora y que finalmente fue aprobado en 2024 bajo la gestión del senador .
Las grandes leyes aprobadas durante su presidencia del Senado correspondieron, en su mayoría, a iniciativas impulsadas por el Poder Ejecutivo o por comisiones legislativas, mientras que su responsabilidad institucional consistió en dirigir el proceso legislativo hasta su aprobación.
Cuatro años frente a catorce
La comparación resulta inevitable. Mientras Tonty Rutinel contó con apenas cuatro años para desarrollar su gestión senatorial, Cristina Lizardo dispuso de catorce años, además de contar durante gran parte de ese período con un Congreso controlado por su partido.
Ese contraste hace que muchos ciudadanos cuestionen si el tiempo y las condiciones políticas favorables se reflejaron en transformaciones equivalentes para la provincia.
La deuda pendiente de la transparencia
Otro aspecto que continúa siendo objeto de debate público es el uso de los recursos asignados a la Oficina Senatorial durante los catorce años de gestión de Cristina Lizardo.
La ciudadanía tiene derecho a conocer con detalle cómo fueron utilizados esos fondos, cuáles programas financiaron, quiénes fueron sus beneficiarios y qué obras o proyectos permanentes quedaron como resultado de esa inversión pública. La transparencia fortalece la confianza y permite evaluar objetivamente cualquier gestión.
Dos estilos, dos legados
Tonty Rutinel apostó por transformar la estructura territorial y fortalecer la descentralización administrativa. Cristina Lizardo centró su carrera en temas sociales e institucionales y alcanzó un importante hito al presidir el Senado.
La diferencia es que el primero dejó como principal carta de presentación transformaciones institucionales que aún forman parte de la organización de la provincia, mientras que el legado legislativo propio de la segunda continúa siendo motivo de discusión entre quienes esperaban que catorce años de representación produjeran cambios estructurales de mayor alcance.
Tras la renuncia del senador Antonio Taveras, se reabre el debate sobre quién debe representar a la provincia Santo Domingo en el Senado de la República. En ese escenario, inevitablemente resurgen las comparaciones con quienes han ocupado esa curul. El nombre de Tonty Rutinel vuelve a cobrar fuerza entre quienes recuerdan su capacidad para impulsar iniciativas legislativas y traducirlas en resultados concretos. Para muchos, si en apenas cuatro años logró dejar una huella tangible en la estructura político-administrativa de la provincia, vale la pena preguntarse qué podría aportar con una nueva oportunidad.
Al final, más que los discursos o las consignas partidarias, la decisión debe descansar sobre un criterio sencillo: comparar los resultados de cada gestión y determinar quién demostró mayor capacidad para convertir el ejercicio legislativo en beneficios reales para la provincia Santo Domingo.
Edgar Caraballo
