La elección de Gloria Reyes como secretaria de Organización del Partido Revolucionario Moderno (PRM) tiene una lectura que va mucho más allá de la vida interna de esa organización política.
En un sistema político como el dominicano, donde con frecuencia las posiciones de mayor relevancia partidaria parecen estar reservadas para apellidos conocidos, familias tradicionales o dirigentes que ya forman parte de las élites del poder, el ascenso de Gloria Reyes envía un mensaje diferente: la política también puede ser una carrera construida desde abajo.
Reyes no llegó a este punto por una herencia política. Su trayectoria comenzó en las estructuras juveniles, cuando en 2010, con apenas 22 años, coordinó el movimiento Jóvenes Profesionales Revolucionarios. Posteriormente ocupó responsabilidades en la juventud del entonces PRD, participó en la construcción del PRM, fue diputada y asumió responsabilidades dentro de la dirección partidaria.
Después vino la gestión pública: dirigió Progresando con Solidaridad, participó en la transformación que dio paso a Supérate y posteriormente asumió la Dirección de Desarrollo Social Supérate. En 2026 fue designada ministra de la Mujer.
Ahora, su elección coloca a una dirigente de esa generación en una posición central de la estructura del partido de gobierno.
Y ahí es donde su triunfo trasciende al PRM.
Porque también gana la oposición
Aunque pueda parecer paradójico, una oposición democrática también necesita que los partidos de gobierno sean capaces de abrir espacios a nuevos liderazgos.
Cuando un partido en el poder demuestra que para avanzar políticamente no es indispensable pertenecer a una familia tradicional, tener un apellido de abolengo o formar parte de una élite histórica, se amplía la democracia interna y se eleva el estándar de la competencia política.
La oposición también se beneficia cuando el partido gobernante tiene que competir internamente por talento, preparación, liderazgo y capacidad.
La elección de Gloria Reyes puede ser leída precisamente desde esa perspectiva: no se trata solamente de quién ganó una posición dentro del PRM, sino de qué mensaje deja esa elección sobre las posibilidades de ascenso político en República Dominicana.
Una puerta que se abre
Para Los Alcarrizos, el significado es todavía mayor.
La trayectoria política de Gloria Reyes está estrechamente vinculada a esta región y a Santo Domingo Oeste, donde comenzó a construir su liderazgo y posteriormente fue electa diputada.
Su recorrido permite que una muchacha que hoy comienza a interesarse por la política pueda mirar hacia arriba y pensar que una posición de dirección nacional no necesariamente pertenece a otros; también puede pertenecerle a ella.
Ese es quizás el mayor valor simbólico de su elección.
Gloria Reyes no solamente llega a una posición. Su llegada demuestra que hay caminos para quienes todavía están comenzando a recorrerlos.
Por eso, hoy puede celebrarlo el PRM. Puede celebrarlo Los Alcarrizos.
Y, desde una perspectiva más amplia, también puede celebrarlo la democracia dominicana.
Porque cuando la política deja de ser exclusivamente una cuestión de apellidos y empieza a convertirse en una carrera donde pesan la preparación, el trabajo, la militancia y los resultados, ganamos todos.
Incluso quienes están en la oposición.
Edgar Caraballo
