En pleno corazón de Los Alcarrizos, sobre la transitada calle Duarte, se libra una batalla silenciosa pero constante contra la suciedad, la imprudencia y la falta de conciencia ambiental de algunos comercios que operan sin el más mínimo respeto por la comunidad ni por las normas que regulan el manejo de los desechos sólidos.
A plena vista de todos, cartones, papeles, fundas plásticas y restos de envolturas son lanzados impunemente a las aceras y contenes, formando vertederos improvisados que no solo afean la principal arteria comercial del municipio, sino que además provocan consecuencias graves en el drenaje pluvial.
Cuando llueve, el panorama se vuelve caótico: los imbornales se tapan, las aguas se desbordan y la calle Duarte se convierte en un escenario de inundaciones y entaponamientos que afectan la movilidad y la vida cotidiana de cientos de ciudadanos.

Lo más preocupante es que esta práctica irresponsable tiene responsables claros. Comercios reconocidos, como la tienda china Mina y el supermercado Aprezio, han sido señalados por vecinos y transeúntes como los principales generadores de estos desperdicios, junto a otras tiendas del entorno —entre ellas una popular revendedora de calzados— que parecen desconocer que el éxito económico no puede construirse sobre la base del desorden y la contaminación.
La Ley No. 120-99 es clara: se prohíbe a toda persona física o moral lanzar desperdicios sólidos de cualquier naturaleza en calles, aceras, parques, carreteras, contenes, caminos, balnearios, mares o ríos. No hay espacio para la interpretación. Quien ensucia el espacio público viola la ley, degrada el entorno y atenta contra la salud colectiva.
Por eso, hacemos un llamado urgente a las autoridades municipales para que asuman su rol y apliquen con rigor las sanciones correspondientes. El Ayuntamiento no puede ser un simple espectador ante una situación que deteriora la imagen del municipio, afecta la convivencia y pone en riesgo la infraestructura vial y sanitaria de Los Alcarrizos.
No se trata solo de limpiar. Se trata de imponer el orden y la responsabilidad, de demostrar que en Los Alcarrizos no todo está permitido, y que la calle Duarte —símbolo del comercio y del esfuerzo local— no puede convertirse en un basurero al aire libre por culpa de unos pocos que desprecian las normas y el bien común.
Los Alcarrizos merece respeto. Y ese respeto empieza por la limpieza, la disciplina y el cumplimiento de la ley.
Redacción 849noticias.com
