La noche del pasado jueves, el municipio de Los Alcarrizos vivió una jornada excepcional. En el popular barrio de Savica se celebró una multitudinaria fiesta, auspiciada por la Presidencia de la República y el ayuntamiento de Los Alcarrizos. El éxito del evento fue innegable: una afluencia masiva, una organización impecable y, sobre todo, la ausencia de incidentes que lamentar. Mientras las sonrisas, la música y la alegría de los presentes se convirtieron en el reflejo más evidente del éxito logrado, poco se ha dicho sobre quienes, con su discreta pero constante labor, hicieron posible un desarrollo tan armonioso.
La Policía Nacional, y en especial la Dirección Regional Santo Domingo Oeste (Z8), dirigida por el General Lic. Eduardo A. Escalante Alcántara, merece un reconocimiento explícito. Durante días, él junto a los miembros de su equipo se entregaron a la planificación, coordinación y ejecución de una estrategia de seguridad integral que evitara cualquier situación desafortunada. No fueron decisiones al azar, sino el resultado de incontables horas de trabajo, de reuniones minuciosas y de una vigilancia preventiva que se extendió desde la mañana hasta el cierre de la noche.
Junto al General Escalante, se suma el trabajo del subdirector regional, el coronel Lic. Jofre Guzmán Camilo, y sus comandantes, entre ellos el teniente coronel Óscar Mesa De Oleo, quienes también dedicaron su experiencia y compromiso para garantizar la tranquilidad ciudadana. La coordinación entre estos líderes y sus hombres no solo evitó incidentes, sino que, además, reafirmó la importancia de contar con una policía profesional, preparada y alerta, capaz de resguardar el orden sin imponer su presencia de manera agresiva.
La “crueldad” a la que nos referimos, la de hacer el trabajo bien siendo servidor público, radica en que, ante el resultado impecable, pocos se detienen a elogiar lo que se hizo correctamente. Si un solo detalle hubiera salido mal, (tan solo si un mosquito hubiera picado alguien) si un pequeño altercado hubiese cobrado relevancia, hoy la Policía Nacional y sus autoridades estarían en el ojo del huracán mediático, siendo blanco de críticas y cuestionamientos. Sin embargo, al haberse alcanzado la meta del orden y la seguridad, el ruido es mínimo. La ausencia de escándalos parece no generar titulares tan contundentes como lo haría un percance, por minúsculo que fuera.
Es precisamente esta injusticia la que debemos resaltar. La sociedad debe aprender a reconocer con la misma energía con la que condena. Ante un evento multitudinario sin sobresaltos, la Policía Nacional, bajo el mando del General Escalante, su subdirector Guzmán Camilo y sus comandantes, merece ser destacada como factor esencial para el éxito. Su labor va más allá de la simple presencia: su experiencia, planificación y firmeza contribuyeron a crear un ambiente seguro donde la comunidad pudo disfrutar sin preocupaciones.
Honremos, pues, a estos hombres de uniforme, quienes día tras día —y más aún en ocasiones de gran envergadura— trabajan silenciosamente para brindar estabilidad y paz social. Que su eficaz desempeño no quede opacado por la costumbre de pasar por alto lo que funciona bien. Hoy es momento de alzar la voz y reconocer su esfuerzo, profesionalidad y compromiso con la nación.
Ing. Edgar Caraballo
