El espectro político de la República Dominicana ha sido testigo de un cambio notable en los últimos años. El PRD, un partido histórico que durante gran parte de su existencia alternaba entre el poder y la oposición, ha pasado de ser una fuerza política dominante a prácticamente desaparecer del panorama político. De sus cenizas surgió el PRM, un partido nacido en 2014 con un enfoque y una visión renovada.
Desde su fundación, el PRM ha demostrado una vocación clara por el poder. En su seno, se congrega una nueva generación de líderes, en su mayoría, jóvenes hijos de los denominados viejos robles del PRD, que han comprendido la importancia de dejar atrás la división y trabajar hacia un entendimiento común. Han sido capaces de sacrificar, en ocasiones, intereses personales en aras de alcanzar los objetivos generales del partido, lo que finalmente los ha llevado a ocupar el poder. Su gobierno se caracteriza por la ausencia de escándalos y conflictos internos, reflejando un manejo eficiente y cohesionado.
Sin embargo, en todo proceso político, pueden surgir desafíos y obstáculos, y uno de estos desafíos se ha manifestado en forma de una conspiración contra David Collado. Esta trama busca perturbar el progreso natural de Collado dentro del PRM y, de manera forzada, equilibrar la distribución del poder con la intención de permitir que Carolina Mejía compita con David por la candidatura las elecciones presidenciales de 2028.
Este intento de interferir en el proceso democrático interno del PRM ha generado un descontento generalizado en todo el país. El cambio de método, pasando de las primarias a las encuestas para asignar las candidaturas, es percibido como un intento de frenar a David Collado en su ascenso dentro del partido y manipular la distribución de poder a favor de Carolina Mejía.
Este enfoque es un desvío del orden natural y de la voluntad del partido. La imposición de candidaturas, en su mayoría sin un futuro político claro, con el objetivo de otorgar una representación significativa a Carolina Mejía, se ha realizado de manera antidemocrática, utilizando las encuestas como una mera fachada para justificar un proceso que carece de legitimidad.
Este malestar está amenazando con devolver al PRM a sus raíces, recordando los tiempos del PRD donde las luchas internas por el control del partido los alejaban del poder.
Si Carolina Mejía busca competir con David Collado por la candidatura del PRM a la presidencia de la república, debería hacerlo desde el liderazgo, el compromiso, el trabajo de base y el apoyo de la gente en las calles, tal como lo hizo y lo sigue haciendo su padre. Competir desde la imposición no solo socava la democracia interna del partido, sino que también corre el riesgo de alejar al PRM del poder. Carolina Mejía podría haber evitado esta situación si no hubiera aceptado la candidatura a la alcaldía, permitiendo a ambos líderes competir en igualdad de condiciones.
El PRM debe mantener presente sus raíces y valores, priorizando la unidad, la democracia y la participación ciudadana como cimientos esenciales para su éxito sostenible. La competencia interna debe ser transparente y equitativa, asegurando un futuro prometedor tanto para el partido como para la nación. No debemos olvidar que la unidad es la clave para mantener el poder.
El PLD, en su momento de apogeo, creía erróneamente que podía hacerlo todo, incluso permanecer en el poder a pesar de divisiones internas y la salida de su principal líder. Sin embargo, esa excesiva confianza los condujo a la pérdida de todo lo que tenían, sin perspectivas de recuperarlo.
Edgar Caraballo
Miembro fundar del PRM

No veo que el que Carolina Mejia DEMOCRÁTICAMENTE haya aceptado aspirar a la continuidad de una misión que en base a esouerzos, sacrificios y profesionalismo, le ha sido exitosa, cosa que precisamente por lo antes descrito descrito se tomó mucho pensando si revocaba o no; sea razón para considerar que se está tramando un complot o boicoteando las aspiraciones de otro compañero también exitoso como David Collado.
Al contrario, criticar desde el 2023 el derecho de Carolina sería considerado exactamente de lo que se le acusa, querer boicotearleca ella la libertad de aspirar a ser elegida nuevamente, más aún por petición del presidente Abinader.
Para el 2028 nos falta largo recorrido, los escenarios políticos nunca son estáticos y todos los merecedores del PRM deberán democráticamente presentar sus legítimas aspiraciones, aunque empiecen su peregrinaje desde ya.
Sahira Raful