La intensificación del conflicto en Oriente Medio comienza a sentirse en los mercados internacionales, con un impacto inmediato en los precios del petróleo y crecientes preocupaciones sobre la estabilidad del comercio mundial. Analistas advierten que la magnitud del golpe económico dependerá directamente de la duración y el alcance de la guerra.


Uno de los principales focos de inquietud es la situación en Irán y su influencia sobre el estratégico estrecho de Ormuz, paso marítimo clave por el que transita cerca del 20 % del petróleo que se consume a nivel global. Cualquier interrupción en esa vía podría alterar significativamente el suministro energético mundial.


Este lunes, el barril de Brent del mar del Norte se disparó un 8,82 %, situándose en 79,30 dólares hacia las 14:10 GMT, tras superar en varias ocasiones los 80 dólares durante la mañana. El repunte alimenta el temor a un nuevo shock petrolero.


Para el economista Sylvain Bersinger, fundador del gabinete Bersingéco, el escenario actual revive el riesgo de un “tercer shock petrolero”, después de las crisis de 1973 y 1979, y tras el shock gasista registrado en 2022. Según explicó, no sería descabellado que el barril alcance los 110 dólares, aunque recordó que en 2008 superó los 140 dólares y a inicios de la década de 2010 rebasó los 100 dólares, por lo que no se trataría de un nivel históricamente excepcional.


Otros expertos consideran que, aunque los precios seguirán bajo presión, podrían mantenerse dentro de márgenes manejables si el conflicto no se agrava.


Impacto en el comercio y riesgo de estanflación


Más allá del petróleo, el conflicto amenaza con generar un fuerte “shock” en el comercio internacional, en un contexto ya tensionado por disputas arancelarias y un crecimiento global debilitado. Economistas advierten que el cierre del espacio aéreo en el Golfo podría afectar los corredores entre Europa y Asia, mientras que el transporte marítimo también podría encarecerse.


El aumento en los costos energéticos y logísticos

podría abrir la puerta a un escenario de estanflación, caracterizado por bajo crecimiento económico y alta inflación. Algunos países incluso podrían enfrentar contracciones económicas si la crisis se prolonga.
Mercados e inflación bajo presión
Los mercados financieros reaccionaron con cautela ante la escalada. En Europa, los rendimientos de los bonos soberanos subieron ante las expectativas de mayor inflación. El tipo de interés alemán a diez años, referencia en el continente, alcanzó el 2,70 %, frente al 2,64 % registrado el viernes anterior.


Analistas coinciden en que una interrupción prolongada del tráfico en el estrecho de Ormuz tendría importantes repercusiones sobre la inflación y la estabilidad económica mundial. Asia, especialmente China, sería una de las regiones más afectadas por su alta dependencia del crudo que transita por esa vía estratégica.


Escenario dependerá de la duración del conflicto


Los expertos subrayan que el verdadero impacto dependerá de cuánto se extienda la guerra. Se estima que un aumento sostenido de 15 dólares en el precio del Brent podría restar alrededor de 0,2 puntos porcentuales al crecimiento global y añadir casi medio punto a la inflación mundial.


Aunque estos efectos no implicarían necesariamente una recesión inmediata en todas las economías, sí representan un riesgo considerable en un contexto internacional ya marcado por la fragilidad del crecimiento y la incertidumbre geopolítica.


La evolución de los acontecimientos en Oriente Medio será determinante para los mercados energéticos y la estabilidad económica global en los próximos meses.

Por Héctor Julio Peña

Editor 849 Noticias

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