Ahmedabad, India. – El accidente aéreo del vuelo AI-171 de Air India, ocurrido el pasado 12 de junio y que dejó un saldo de 260 muertos, ha tomado un giro alarmante luego de conocerse los primeros hallazgos de la investigación. Una evaluación preliminar, citada por el periódico The Wall Street Journal, indica que el capitán Sumeet Sabharwal habría cortado de forma manual el suministro de combustible a ambos motores segundos después del despegue.
La aeronave, un Boeing 787-8 Dreamliner, se estrelló sobre una zona residencial cercana al Aeropuerto Internacional de Ahmedabad, en el estado de Gujarat, provocando la muerte de 241 personas a bordo y 19 en tierra. Solo una persona sobrevivió.
De acuerdo con los datos extraídos de la caja negra, el primer oficial Clive Kunder cuestionó al capitán sobre por qué había colocado los interruptores de combustible en la posición de corte («cutoff»). La respuesta del capitán fue descrita como desconcertante y carente de emoción, incluso cuando la aeronave comenzaba a perder potencia total.
Investigadores han puesto atención especial en el estado emocional del capitán Sabharwal, quien, según testimonios, atravesaba una profunda depresión tras la muerte de su madre en 2022. Personas cercanas afirman que en días previos al vuelo expresó comentarios preocupantes como: “Solo uno o dos vuelos más.”
Estas declaraciones han levantado serias preocupaciones en torno a la salud mental del piloto y han abierto nuevamente el debate sobre la capacidad de las aerolíneas para detectar a tiempo signos de inestabilidad emocional en su personal.
Las autoridades de aviación en India, con apoyo de expertos internacionales, continúan las investigaciones para determinar con certeza si se trató de un acto deliberado. Mientras tanto, Air India no ha ofrecido comentarios sobre el informe, pero ha reiterado su disposición a cooperar plenamente con el proceso investigativo.
El caso ha generado consternación en la opinión pública y en la comunidad aeronáutica internacional, al tiempo que pone sobre la mesa la necesidad urgente de reforzar los protocolos de evaluación psicológica en la industria aérea.
