Por José Antonio Gonzales
La comunicación política en la era digital ha transformado profundamente la manera en que los líderes y partidos políticos interactúan con los ciudadanos. Las plataformas digitales, las redes sociales y las Tecnologías de la Información y la Comunicación (TIC) han creado nuevas oportunidades y desafíos para la participación política y la construcción de poder.
Según el especialista José Fernández Ardáiz, las TIC e internet han facilitado la aparición de nuevos modos de relación y vinculación entre los ciudadanos. Estas herramientas han fomentado la creación de lazos de solidaridad social y han redefinido las nociones de tiempo y espacio, dando lugar a vínculos de poder y comunicación nuevos y diversos. Fernández Ardáiz sostiene que vivimos en un punto intermedio entre una vida sin internet y una vida completamente digital, donde los ciudadanos construyen su identidad combinando su experiencia offline y online.
En el contexto de la “sociedad del conocimiento”, una de las características más destacadas es la organización en red de los procesos sociales. Esta estructura, como señala el socólogo Manuel Castells, define la morfología de la nueva sociedad y modifica tanto la producción como la cultura, la experiencia y el poder. Comprender esta vida en red es esencial para entender las estructuras políticas modernas y el funcionamiento de la democracia.
La conectividad masiva y la adaptación de las TIC a los valores y necesidades de los ciudadanos permiten el crecimiento continuo de las redes sociales. Estas redes, gracias a su capacidad para integrar un número ilimitado de nodos, facilitan la difusión y el intercambio de información de manera rápida y global.
Un ejemplo claro del uso de las redes sociales en la estrategia política se observó durante las elecciones presidenciales de Estados Unidos. Las campañas de los candidatos hicieron un uso intensivo de estas plataformas, tanto en la cantidad de publicaciones como en las interacciones generadas. Donald Trump destacó por su dominio en el número de interacciones, acumulando 358.4 millones en total, mientras que Kamala Harris alcanzó 194.3 millones.
La eficacia de una estrategia en redes sociales no solo se mide por la cantidad de publicaciones, sino por el impacto y la respuesta que generan.
Según un análisis de Pavel De Camps Vargas, Trump logró picos de positividad de hasta un 76.1% en ciertos momentos, lo que le permitió captar la atención de sectores clave. Por su parte, Kamala Harris superó a Trump en la audiencia femenina, logrando un 46% frente al 41% de Trump, mientras que él tuvo más apoyo entre los hombres y los jóvenes.
Los políticos deben comprender que las redes sociales y las TIC han cambiado el panorama de la estrategia política. Los líderes que deseen triunfar en este entorno deben entender la lógica de la vida en red y utilizar estas plataformas para fortalecer sus lazos con la ciudadanía, adaptándose a sus intereses y valores para generar impacto y compromiso duradero.
