La institución presentó un mapa que clasifica las zonas del país según su nivel de exposición a los terremotos, con el objetivo de fomentar la preparación ciudadana y reducir posibles pérdidas humanas.
Santo Domingo, RD.– La Defensa Civil dio a conocer un mapa de riesgo sísmico que identifica cuatro niveles de exposición a los terremotos en la República Dominicana, con el propósito de orientar a la población y promover una cultura de prevención ante posibles emergencias.
La institución explicó que, debido a su ubicación geográfica entre las placas tectónicas del Caribe y Norteamérica, el territorio dominicano está expuesto a la actividad sísmica, aunque el nivel de riesgo varía entre las distintas regiones del país.
De acuerdo con la clasificación presentada en el mapa, el rojo intenso identifica las zonas de mayor riesgo sísmico, seguido del rojo, que señala áreas con elevada exposición. El naranja representa un riesgo medio, mientras que el amarillo corresponde a territorios con riesgo moderado dentro de la escala utilizada.
La difusión de esta información busca promover la preparación y no generar alarma entre los ciudadanos, al facilitar el conocimiento de las zonas más expuestas y la importancia de adoptar medidas preventivas.
Un terremoto puede ocurrir sin previo aviso y provocar daños considerables en viviendas, carreteras, hospitales, redes de comunicación y servicios esenciales, por lo que la preparación de las comunidades y de los organismos de respuesta resulta fundamental para reducir sus consecuencias.

En ese sentido, la educación sobre cómo actuar antes, durante y después de un sismo, la identificación de rutas de evacuación, la preparación de suministros básicos y el conocimiento de técnicas de primeros auxilios constituyen herramientas esenciales para proteger vidas.
La prevención y la capacidad de respuesta pueden marcar la diferencia durante una emergencia sísmica. Por ello, conocer el nivel de riesgo del entorno y participar en iniciativas de preparación debe formar parte de la responsabilidad de las familias, las comunidades y las instituciones.
Aunque no es posible impedir la ocurrencia de un terremoto, sí es posible reducir sus consecuencias mediante la planificación, la educación y una respuesta oportuna.

