La reciente decisión del Tribunal Superior Electoral (TSE) de validar la negación de la precandidatura presidencial de Rosa Amalia Pilarte por parte del Partido Revolucionario Moderno (PRM) no solo constituye una violación flagrante a sus derechos constitucionales, sino que también establece un preocupante precedente que pone en riesgo la integridad de la democracia dominicana.
El derecho de todos los ciudadanos a ser elegidos para cargos públicos, consagrado en la Constitución de la República Dominicana, es fundamental para la participación política y la representación equitativa en el gobierno. El artículo 20 de la Constitución establece claramente la igualdad ante la ley, sin importar la opinión política, el origen social o las acusaciones que puedan pesar sobre un individuo.
La negación de la precandidatura de Rosa Amalia Pilarte se basó en acusaciones sin una sentencia condenatoria, lo cual contradice el principio de presunción de inocencia. Esto va en contra del artículo 49 de la Constitución, que establece que para ser candidato se requiere estar en pleno ejercicio de los derechos civiles y políticos, pero no tener sentencia condenatoria por un delito doloso.
Además, la decisión del TSE podría estar en conflicto con el artículo 50 de la Constitución, que establece que se requiere cumplir con los requisitos específicos para cada cargo para ser candidato. En el caso de Pilarte, se alega que no cumplía con los requisitos establecidos por el partido, lo que podría ser interpretado como una restricción adicional a los requisitos constitucionales.
Esta decisión también establece una peligrosa jurisprudencia que podría ser utilizada en el futuro para limitar la participación de otros candidatos en el proceso político. Si los partidos políticos pueden negar la candidatura de un individuo en función de acusaciones sin pruebas concluyentes, esto podría ser una herramienta poderosa para evitar que candidatos que no sean del agrado de ciertos grupos accedan a cargos electivos.

La democracia se basa en la confianza en las instituciones y en la garantía de los derechos y libertades fundamentales de los ciudadanos. La decisión del TSE de negar la precandidatura de Pilarte socava esta confianza y plantea interrogantes sobre la independencia del poder judicial y su capacidad para proteger los derechos de los ciudadanos.
Es esencial que los tribunales superiores revisen y cuestionen esta decisión para asegurar que los derechos constitucionales de todos los ciudadanos sean respetados. La justicia no debe ceder ante presiones externas ni opiniones populares; su rol es garantizar que se respeten los principios democráticos y los derechos humanos, incluso si eso significa desafiar las decisiones políticas y enfrentar críticas.
La decisión del TSE en el caso de Rosa Amalia Pilarte es una llamada de atención para proteger la integridad de la democracia dominicana y asegurar que los derechos constitucionales de todos los ciudadanos sean salvaguardados sin excepción. La preservación de la igualdad ante la ley y el debido proceso son fundamentales para la salud de cualquier sociedad democrática y deben ser defendidos con determinación.
Hacemos un llamado a la diputada Rosa Amalia Pilarte, en el que considerando la trascendencia que esta decisión tiene para la salud de nuestra democracia y para el respeto a los derechos fundamentales de los ciudadanos, es de vital importancia que perseveres en la defensa de tus derechos. Te instamos a que no dejes las cosas en este punto y que, en aras de preservar la integridad del proceso democrático en nuestro país y garantizar que todos los ciudadanos sean tratados de manera justa e igualitaria, presentes tu caso al Tribunal Constitucional. Tu acción no solo será un acto en defensa de tus derechos y la moral de tu familia, sino también un paso significativo en la protección de los derechos de todos los ciudadanos que aspiran a participar en la vida política. Tu valiente recurso puede sentar un precedente positivo y contribuir al fortalecimiento de la democracia en la República Dominicana.
Ing. Edgar Caraballo
