Santiago, RD – La perseverancia y la pasión por el aprendizaje no conocen barreras. Así lo demuestran Diajanny Peña y tres mujeres más, quienes, a pesar de los desafíos que enfrentan por su discapacidad visual, lograron graduarse como técnicas en masajes corporales y terapéuticos en un curso impartido por el Instituto Nacional de Formación Técnico Profesional (Infotep).
Para Diajanny, quien comenzó a perder la visión en 2019, este logro representa mucho más que un certificado; es la prueba de que la determinación puede más que las dificultades. “Siempre me ha gustado el área de masajes, pero conseguir empleo ha sido difícil por mi discapacidad. Al enterarme de esta oportunidad, supe que debía aprovecharla”, expresó con emoción.
El camino no fue fácil. Sin poder trasladarse por sí misma, tuvo que invertir hasta RD$500 diarios en transporte, lo que casi la llevó a abandonar. “Hubo momentos en los que pensé tirar la toalla, pero Dios obró”, confesó, conmovida.

Al igual que ella, otras tres mujeres con discapacidad visual vencieron obstáculos para completar la capacitación. Dos de ellas aún conservan algo de visión en un ojo, pero saben que su panorama visual es incierto. Sin embargo, eso no las detuvo; ahora están listas para ejercer su oficio y brindar alivio a quienes lo necesiten a través de sus manos.
Un paso hacia el futuro
La graduación, celebrada bajo el lema “El primer paso en mi futuro”, marcó la entrega de más de 3,500 nuevos técnicos en diversas áreas. La primera dama, Raquel Arbaje, destacó la importancia de la formación técnica como vía para el empleo, resaltando que el 75% de los egresados de Infotep logran insertarse en el mercado laboral.
Por su parte, el director de la institución, Rafael Santos Badía, enfatizó que el modelo de Infotep es un referente de éxito y que trabajan continuamente en hacer accesible la educación técnica para todos. “En la región del Cibao ya contamos con 69 maestros capacitados en lenguaje de señas, porque la formación no debe tener barreras”, afirmó.
Las historias de estas cuatro mujeres inspiran a toda una generación a nunca rendirse. Sus manos son ahora sus herramientas de trabajo, su pasión, y su camino hacia la independencia. Como dice Diajanny: “Mis manos son mis ojos, y con ellas construiré mi futuro”.
