Al menos 20 de los 400 policías kenianos desplegados en Haití como parte de la Misión Multinacional de Apoyo a la Seguridad (MSS), respaldada por la ONU, han presentado cartas de renuncia en los últimos dos meses. Los oficiales denuncian retrasos salariales, falta de equipo adecuado y condiciones adversas en un entorno de extrema violencia.
La misión, liderada por Kenia desde junio de 2024, enfrenta serios problemas de financiamiento y personal, con solo un reducido número de efectivos de otros países sumándose a los esfuerzos para contrarrestar la violencia de las pandillas que ha devastado Haití.
El jefe de la Policía Nacional de Kenia, Douglas Kanja, declaró en conferencia de prensa que los agentes han recibido pagos hasta octubre. Sin embargo, algunos oficiales contradicen esta afirmación, asegurando que no han recibido salarios desde septiembre. Esta incertidumbre ha llevado a varios agentes a dimitir, incluidos altos mandos como un comandante de unidad, quien fue de los primeros en renunciar.
La violencia en Haití continúa escalando, con pandillas controlando casi toda la capital, Puerto Príncipe. Los policías kenianos afirman no estar preparados para enfrentar las crudas realidades en el terreno, describiendo escenas impactantes y careciendo de municiones adecuadas para defenderse de los grupos armados que han incrementado los ataques contra ellos.
La promesa del presidente keniano William Ruto de enviar 600 agentes adicionales en noviembre sigue sin cumplirse, agravando la crisis operativa en la misión. Mientras tanto, los policías que han intentado renunciar se enfrentan a la falta de respuesta oficial, obligándolos a permanecer en el terreno bajo condiciones insostenibles.
La situación pone en duda el futuro de la MSS y la efectividad de los esfuerzos internacionales para estabilizar Haití, un país atrapado en una espiral de violencia que ha cobrado miles de vidas en los últimos dos años.
