Por Edgar Caraballo
La Universidad Autónoma de Santo Domingo (UASD), emblema de democracia y libertad de pensamiento en la República Dominicana, se enfrenta a una situación que debe llamar nuestra atención de manera urgente. La esencia misma de la democracia universitaria, simbolizada en el voto secreto y la elección libre, podría estar en peligro debido a mecanismos que, aunque bienintencionados en apariencia, ponen en riesgo nuestra libertad de elegir.

La herramienta denominada PASDAL, promovida por el exrector Roberto Reyna, se presenta públicamente como una simple encuesta. Sin embargo, este instrumento recoge información profundamente personal de docentes universitarios mediante formularios electrónicos, estableciendo una clara vinculación entre la identidad del participante y sus preferencias electorales. Esta práctica vulnera directamente el principio fundamental de toda democracia: la privacidad y el secreto del voto.

La preocupación no es trivial. Al entregar voluntariamente nuestra información electoral y personal a terceros, estamos cediendo nuestro derecho fundamental a la privacidad electoral, facilitando potencialmente escenarios de manipulación política, presión indebida y la anticipación de resultados electorales. Este no es un simple ejercicio estadístico o de opinión, sino una grave amenaza al proceso democrático.

Al permitir que PASDAL sustituya progresivamente la esencia del voto libre y secreto, corremos el riesgo de que en poco tiempo nuestras elecciones universitarias sean meros formalismos, carentes de valor real y vulnerables a prácticas antidemocráticas. Este sistema podría reducir el día de las elecciones a una mera confirmación pública de resultados previamente conocidos y posiblemente manipulados.

La comunidad universitaria debe ser consciente de que entregar voluntariamente esta información equivale a entregar su poder democrático a manos de terceros, cuyo control y motivaciones podrían estar alejados del interés común. Es nuestro deber proteger el legado democrático que la UASD ha defendido históricamente.

Por lo tanto, llamamos a la comunidad universitaria a reflexionar profundamente sobre este camino, evitando entregar nuestro derecho democrático más preciado: el derecho a elegir libre y secretamente. El futuro democrático de la UASD depende de la vigilancia, la prudencia y la protección consciente de nuestros derechos fundamentales. Nunca entreguemos nuestras mentes ni nuestro voto a nadie de manera voluntaria e innecesaria.

La democracia universitaria está en nuestras manos, preservémosla con responsabilidad.

Edgar Caraballo
Ingeniero Electromecánico
Más de 20 años de experiencia en tecnología, electrónica e informática.
“Promoviendo la reflexión crítica y la defensa de los valores democráticos a través del conocimiento técnico y ético.”

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