Moscú.- Diversos medios internacionales han revelado que el presidente de Rusia, Vladimir Putin, aplica un protocolo de seguridad inusual durante sus viajes oficiales al extranjero: agentes de su equipo especial recogen y trasladan en maletines de seguridad sus desechos biológicos, con el objetivo de impedir que servicios de inteligencia extranjeros obtengan información sobre su estado de salud.
Según investigaciones periodísticas, esta práctica se implementa desde al menos 1999 y ha sido documentada en visitas a países como Francia, Austria y Estados Unidos, donde los escoltas del mandatario instalaron sanitarios portátiles o se encargaron de trasladar directamente los residuos hacia territorio ruso bajo una estricta custodia.
La finalidad principal es evitar que agencias de inteligencia extranjeras realicen análisis de ADN o estudios médicos que puedan revelar datos sobre la condición física de Putin, información que el Kremlin considera de alta confidencialidad y de impacto directo en la seguridad nacional.
El Servicio Federal de Protección (FPS), organismo encargado de salvaguardar al presidente, es responsable de la ejecución de estos protocolos, que forman parte de una estrategia integral para blindar la privacidad del mandatario y reducir al mínimo los riesgos de espionaje biomédico.
Aunque la medida resulta poco común en el ámbito diplomático, expertos coinciden en que refleja el alto nivel de control y secretismo que mantiene el Kremlin sobre la figura del líder ruso, tanto en el plano interno como en la arena internacional.

