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Millón de pesos a hija de Rubby Pérez apunta a viejo truco jurídico

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Santo Domingo. – La publicación de una copia del cheque por RD$1 millón entregado a Zulinka Pérez, hija del legendario merenguero Rubby Pérez, como parte de un supuesto acuerdo con la familia del empresario Antonio Espaillat, ha encendido las alarmas y las sospechas. A simple vista, el monto parecería insultantemente bajo para el tipo de caso que se investiga. Sin embargo, para este servidor, esto no es más que una jugada estratégica, fría y calculada, propia de un viejo truco jurídico que busca desmotivar otras demandas.

🔍 La jugada detrás del cheque



No hay ninguna obligación legal ni razón aparente para que la imagen del cheque circulara en redes sociales y medios digitales. ¿Por qué hacerlo? La única explicación lógica apunta a un objetivo psicológico: mostrar al público, y sobre todo a otras posibles víctimas, que incluso alguien con fama y apellido aceptó “conformarse” con una cifra ínfima.

La lógica es simple y poderosa: “si ella aceptó eso, ¿qué le toca a alguien sin nombre, sin fama y sin respaldo?”. Es una forma de crear un efecto dominó de resignación, sembrando la idea de que no hay mucho más que buscar en tribunales.

Pero la historia no cuadra.

🧾 ¿Un millón… de verdad?

Zulinka Pérez no solo es parte del entorno de Rubby Pérez, una figura pública, sino que se encontraba en el lugar de los hechos como integrante del equipo artístico, es decir, con un rol profesional dentro del evento. El impacto emocional, físico y moral de haber estado expuesta al peligro justificaría, en cualquier país con una justicia mínimamente funcional, una compensación muy superior.

¿Entonces por qué un millón de pesos, apenas el precio de cualquier carro viejo?

La respuesta podría estar en lo que muchos en República Dominicana conocen muy bien: el truco del papel y el sobre cerrado. Es decir, se firma un documento oficial con una cifra simbólica para los registros —evitando impuestos o escándalos—, mientras que el verdadero monto se acuerda por debajo, sin dejar huella legal inmediata.

🎯 Un mensaje directo a las otras víctimas

La difusión de la imagen del cheque es, por tanto, una movida dirigida no tanto a los medios como a los otros afectados del caso Jet Set. A todos aquellos que pensaban contratar abogados, exigir reparación civil o agotar el proceso judicial. A todos ellos les llega un mensaje tácito: “esto es lo máximo que te van a dar, no pierdas tu tiempo”.

La estrategia no es nueva. En muchos procesos judiciales complejos, la parte con más poder económico y político usa figuras visibles para marcar precedentes públicos artificiales. Se negocia con alguien notorio, se publica un acuerdo menor, se lanza al ruedo mediático, y se espera que el resto se conforme. Es una jugada brillante… si el otro lado no sabe jugar.

⚖️ La moral del caso en juego

Este caso, marcado por la tragedia, no es solo una disputa por dinero. Es también una batalla por la credibilidad del sistema judicial y por el derecho de las víctimas a una reparación digna. El uso de una figura pública como Zulinka Pérez para validar una supuesta “conformidad” con una cifra menor puede terminar desvirtuando el sentido de justicia que tantas personas esperan ver en este proceso.

Aún no se ha confirmado oficialmente si hubo otros pagos fuera del cheque publicado. Tampoco se ha informado si el acuerdo firmado excluye acciones futuras. Lo que sí está claro es que la publicación del cheque no fue ingenua ni inocente. Fue pensada, planificada y ejecutada como una pieza de comunicación legal y psicológica.


🧩 PUNTO PARA LOS ABOGADOS DE ESPAILLAT

El caso Espaillat-Jet Set aún está lejos de cerrarse. Pero con este movimiento, los abogados del empresario parecen haber puesto en marcha un viejo truco jurídico: mostrar un acuerdo pequeño como si fuera definitivo, para frenar el avance de los demás.

Lo que queda por ver es si la sociedad, los afectados y el propio sistema judicial se dejarán envolver en esta narrativa… o si esta jugada será el inicio de una respuesta aún más contundente.

Vasili Záitsev


Una vieja estrategia para ganar una guerra rápidamente y quebrar la moral del enemigo es ir directamente por la cabeza, como ocurrió en la Batalla de Stalingrado con el legendario francotirador soviético Vasili Záitsev, quien centraba sus disparos en comandantes, oficiales y figuras clave del ejército nazi, desestabilizando el mando y sembrando el miedo en la tropa.

De forma análoga, los abogados de la familia Espaillat parecen haber aplicado una táctica similar: apuntaron a la figura más visible y simbólica del caso, Zulinka Pérez, no por debilidad legal, sino como maniobra para desmontar moralmente al resto de las posibles víctimas. Al lograr que ella firmara —y además exponerlo públicamente— mandaron un mensaje letal al resto del frente: no hay esperanza, no hay más que buscar. Sin dudas, esta es una jugada de alto calibre legal que merece reconocimiento estratégico.

Ese cuento no me lo creo yo. ¿Y ustedes? ¿De verdad piensan que alguien con el perfil de Zulinka Pérez se conformaría con un millón de pesos? Vamos, búsquense a otro p-tonto.

Edgar Caraballo

Ingeniero Electromecánico

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