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Entretenimiento o Engaño: El Desafío de las autoridades Dominicanas de Regular el «Fake News».

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La nueva «fiebre del oro» en pleno siglo 21 es hacerse viral en las redes sociales bajo cualquier costo o circunstancia.

Muchas personas sueñan con alcanzar la fama y el reconocimiento a través de sus publicaciones, videos, memes o retos. Sin embargo, esta obsesión por el éxito virtual puede tener consecuencias negativas para la salud mental, la privacidad y la seguridad de los ciudadanos.

La proliferación descontrolada de videos ficticios en redes sociales representa una amenaza sería para la credibilidad de los medios de comunicación, la tranquilidad y la estabilidad social en la República Dominicana. Este fenómeno, que busca notoriedad a expensas del miedo y la intranquilidad del público, exige una acción inmediata por parte de los legisladores.

La creación y difusión de videos que simulan escenas de inseguridad en las calles y problemas en los servicios públicos, bajo la máscara de la realidad, está generando una percepción distorsionada del país. Este tipo de contenido, sin advertencias claras de su naturaleza ficticia, conlleva el riesgo de provocar miedo, ansiedad e incluso reacciones violentas entre la población.

El caso más reciente, protagonizado por Alberto Soto de los Santos y su esposa Irania Brito, que recrea una situación en donde se muestra a una ciudadana indefensa grabando la extorsión de un parqueador, quien la amenaza con desbaratarle el vehículo si ella no accede a pagar una alta suma de dinero por el uso de la calle pública como estacionamiento, una situación que refleja la impotencia de esta mujer y traspasa a quienes ven el video la agonía y la impotencia de la mujer bajo la supuesta amenaza.

«El señor Soto de los Santos, quien fue contactado por oficiales policiales en torno al hecho, dijo que personas que definió como malintencionadas hayan tomado fragmentos del referido audiovisual para utilizarlo como si se tratara de una acción delictiva real.» Por supuesto, no, no recreemos nada. Esta pareja de creadores de contenido, deben estar muertos de risa, ya que con toda la malafe del mundo, no advierte a su audiencia que se trata de una dramatización; su único interés fue generar pánico, fama y beneficio económico con la viralización del video en su canal.

La falta de regulación permite que estos creadores jueguen con la tranquilidad de la gente y manchen el buen nombre de la República Dominicana. Es imperativo que se establezcan regulaciones efectivas para controlar el contenido en redes sociales. No se trata de coartar la creatividad artística, sino de proteger a la sociedad de la desinformación malintencionada.

Proponemos que los creadores de contenido ficticio estén obligados a identificar claramente su material como una recreación, actuación o parodia, mediante un aviso visible antes o después de la difusión.

Las fake news, una plaga global, no deben tomar raíces en la República Dominicana. Otros países, como Estados Unidos y Europa, han tomado medidas para combatirlas, incluso imponiendo multas a plataformas como Facebook por permitir la difusión de información falsa.

Es hora de que los legisladores dominicanos tomen medidas preventivas antes de que ocurra un pánico colectivo, como el de 1998, cuando un rumor de un supuesto maremoto desencadenó el caos en Santo Domingo.

No permitamos que unos pocos irresponsables pongan en riesgo el bienestar y la tranquilidad de la mayoría. La regulación responsable es la clave para preservar la integridad de la información y proteger la estabilidad de nuestra sociedad.

Además de que esto se puede prestar para fines más oscuros que la simple monetización de un video.

Edgar Caraballo

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