Emboscada contra cuatro soldados salvadoreños en Haití agrava preocupación internacional por la violencia de las pandillas

ByHéctor Julio Peña

Oct 20, 2026

La ONU advierte que 1,123 personas fueron asesinadas y otras 440 resultaron heridas entre julio y octubre, mientras la fuerza internacional enfrenta dificultades para contener a los grupos criminales.

PUERTO PRÍNCIPE, Haití.– La emboscada contra cuatro soldados salvadoreños desplegados en Haití ha intensificado la preocupación internacional por el deterioro de la seguridad en ese país, donde las pandillas mantienen su capacidad operativa y continúan amenazando los esfuerzos para recuperar el control territorial y restablecer las instituciones democráticas.

Los militares, integrantes de la Fuerza de Supresión de Pandillas (GSF, por sus siglas en inglés), fueron atacados por grupos criminales cuando regresaban a su campamento en un vehículo blindado, en la zona de Santo, en Croix-des-Bouquets, cerca de Puerto Príncipe.

Según las autoridades salvadoreñas, los soldados lograron abandonar el vehículo después de que este fuera alcanzado por explosivos y se incendiara. Sin embargo, posteriormente se perdió contacto con ellos, mientras las labores para localizarlos se han visto obstaculizadas por los intensos enfrentamientos y las condiciones de inseguridad en el área.

El caso fue abordado en medio de las preocupaciones expuestas durante una sesión del Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas, celebrada el lunes 19 de octubre, en la que también se analizaron la evolución de la crisis haitiana y los avances en los preparativos electorales.

Más de mil muertos en menos de tres meses

La magnitud de la violencia quedó reflejada en un informe de las Naciones Unidas que contabilizó 1,123 personas asesinadas y 440 heridas entre el 15 de julio y el 12 de octubre. Las cifras incluyen víctimas de los ataques de las pandillas y de las operaciones de seguridad.

Las organizaciones criminales continúan atacando comunidades, dificultando las acciones de las autoridades y extendiendo su influencia tanto en zonas urbanas como rurales. A esta situación se suman los desplazamientos forzados, los secuestros y la violencia sexual que afectan a la población civil.

El panorama representa un serio obstáculo para la recuperación de la estabilidad y evidencia los desafíos que enfrenta el Estado haitiano para garantizar la protección de sus ciudadanos.

Avances electorales bajo la amenaza de la inseguridad
Durante la sesión, Carlos Ruiz Massieu, representante especial del secretario general de la ONU para Haití y jefe de la Oficina Integrada de las Naciones Unidas en Haití (BINUH), destacó que los preparativos electorales han alcanzado un nivel de avance sin precedentes en más de una década.

Entre los progresos mencionados figuran la publicación de disposiciones electorales revisadas y el registro de partidos políticos y candidatos.

No obstante, la organización internacional ha advertido que la realización de elecciones creíbles e inclusivas dependerá de que existan condiciones mínimas de seguridad y de que la población pueda participar libremente en el proceso democrático.

La misión internacional enfrenta desafíos logísticos

Mientras tanto, la Fuerza de Supresión de Pandillas continúa ampliando su despliegue en Haití, aunque enfrenta dificultades para movilizar vehículos blindados y disponer de equipos de comunicación, inteligencia y reconocimiento suficientes para desarrollar sus operaciones.

La Oficina de Apoyo de las Naciones Unidas en Haití (UNSOH) trabaja en el transporte de equipos y el establecimiento de bases logísticas para sostener el aumento de efectivos previsto para los próximos meses.

El Consejo de Seguridad ha reiterado que las operaciones militares y policiales, por sí solas, no bastan para resolver la crisis. También considera necesario fortalecer las instituciones públicas, restablecer los servicios esenciales, proteger los derechos humanos y promover un proceso político inclusivo.

La emboscada contra los soldados salvadoreños vuelve a poner en evidencia los riesgos que enfrenta el personal internacional desplegado en Haití y la complejidad de una crisis en la que la recuperación de la seguridad continúa siendo una condición indispensable para la estabilidad política y social del país.

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